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16 de febrero de 2011

Lamento en la montaña




Aún te veo, río de mi vida,
con los ojos que miran las montañas.

Yo era una montaña con almendros
montaña solitaria.
Y viniste alegre con tu canto
y me besaste toda con tu agua.
Me dejaste inquietud para la noche
y el alma enamorada.

Aún te veo, río de mi vida,
en la curva lejana,
te vas cantando más entre los chopos,
te vas cantando más que en tu llegada.
Y yo,
paralítica montaña;
inmóvil te recuerdo,
enferma de volcanes, alocada,
espero tu regreso, río loco,
que pasaste besando
mi cuerpo de montaña.
Tuviste que seguir tu destino de río,
y yo el mío triste de tierra amontonada.

Me dice el viento que vas al mar,
Te sigo río mío, con los ojos,
Te sigo río mío con los ojos,
ya que no puedo seguirte con las plantas.
Soñé... te quedarías a mi lado,
como un lago sin cisnes,
para siempre,
acunando mi ansia.
Qué locura más loca

enamorarse de un río una montaña!


Gloria Fuertes

7 de octubre de 2010

Cerca de los cuchillos


Es esta el alma suave que esperaba,
esta es el alma de hoy, sin movimiento,
como si estuviera hecha de luna
sin aire, quieta en su bondad terrible.

Cuando caiga una piedra
como un puño
del cielo de la noche
en esta copa la recibiré:
en la luz rebosante
recibiré la oscuridad viajera,
la incertidumbre celeste.

No robaré sino este movimiento
de la hierba del cielo,
de la noche fértil:
sólo un golpe de fuego,
una caída.

Líbrame, tierra oscura, de mis llaves:
si pude abrir y refrenar
y volver a cerrar el cielo duro,
doy testimonio de que no fui nada,
de que no fui nadie,
de que no fui.

Solo esperé la estrella,
el dardo de la luna,
el rayo de piedra celeste,
esperé inmóvil en la sociedad
de la hierba que crece en primavera,
de la leche en la ubre,
de la miel perezosa y peregrina:
esperé la esperanza,
y aquí estoy
convicto
de haber pactado con la tempestad,
de haber aceptado la ira,
de haber abierto el alma,
de haber oído entrar al asesino,
mientras yo conversaba con la noche.

Ahí viene otro, dijo ladrando el perro.

Y yo con mis ojos de frío,
con el luto plateado
que me dio el firmamento,
no vi el puñal ni el perro,
no escuché los ladridos.

Y aquí estoy cuando nacen las semillas
y se abren como labios:
todo es fresco y profundo.

Estoy muerto,
estoy asesinado:
estoy naciendo
con la primavera.

Aquí tengo una hoja,
una oreja, un susurro,
un pensamiento:
voy a vivir otra vez,
me duelen las raíces,
el pelo,
me sonríe la boca:
me levanto
porque ha salido el sol.

Porque ha salido el sol.


Pablo Neruda

4 de octubre de 2009

Rafael Álvarez, el brujo - Las palabras



Las Palabras
Las palabras ya existían en un principio
y en ellas habías vida y luz,
pero la luz brilló en las tinieblas
y las tinieblas no las comprendieron...
Hay palabras y palabras...
palabras dichas con seseo,
palabras dichas con ceceo...
El que tiene el don de la palabra
también tiene el del silencio...
Me gusta jugar con las palabras;
rodar con las palabras
y hasta aquí vine,
por el amor de la palabra...
Como dijo el poeta:
Las palabras son dulces andrajos
de un linaje de principes...(basado en las palabras de El Brujo por Francisco J. Gil)

8 de abril de 2009

Antonio Machado - La Saeta





"¿Quien me presta una escalera,
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazarano?"
Saeta popular


¡Oh la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado

7 de abril de 2009

Manuel Machado - La Saeta


I
«Míralo por dónde viene
el mejor de los nacidos...»

Una calle de Sevilla
entre rezos y suspiros...
Largas trompetas de plata.
Túnicas de seda... Cirios,
en hormiguero de estrellas,
festoneando el camino...

El azahar y el incienso
embriagan los sentidos.
Ventana que da a la noche
se ilumina de improviso,
y en ella una voz -¡saeta!-
canta o llora, que es lo mismo:

«Míralo por dónde viene
el mejor de los nacidos...»

II
Canto llano... Sentimiento
que sin guitarra se canta.
Maravilla
que por acompañamiento
tiene..., la Semana Santa
de Sevilla

Cantar de nuestros cantares,
llanto y oración. Cantar,
salmo y trino.
Entre efluvios de azahares
tan humano y, a la par,
¡tan divino!

Canción del pueblo andaluz:
...de cómo las golondrinas
le quitaban las espinas
al Rey del Cielo en la Cruz.

Manuel Machado

31 de marzo de 2009

Se le vió, caminando entre fusíles...


El crimen fue en Granada

I

EL CRIMEN

Se le vió, caminando entre fusíles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...

II

EL POETA Y LA MUERTE

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"

III

Se le vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


A Federico García Lorca, de Antonio Machado.

Pequeño Vals Vienés/ Take this Waltzar
Homenaje a Federico Garcia Lorca de Leonard Cohen

30 de marzo de 2009

Para tí amigo...

Grité a los cuatro vientos y el silencio me devolvió sólo un eco de estrellas. Con el infinito a cuestas quise recostarme en el olvido, pero mis recuerdos abrieron una brecha de sangre entre las venas desiertas de los días y las esperas.

Y allí me di cuenta que no existía ni el silencio, ni el olvido. Que el silencio habita las palabras y el olvido apenas es un borrón de la vida. Que los ecos trascienden las estrellas y que el infinito me trae la magia de las distancias sin barreras.

Porque mis versos son como el agua cayendo desde el cielo, besan la tierra, recorren senderos, riegan el alma y te dejan abrevar en sus riberas.
¡Por ti grito, para ti son mis poemas!

Liliana G.

(Dedicado a todos sus amigos, entre los que tengo la suerte de estar yo, gracias Liliana)
Para ir al blog de Liliana G.: Bitácora de vuelo

25 de marzo de 2009

La elegía - Miguel Hernandez


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

Interpretado por Jarcha

18 de marzo de 2009

Tal vez, Oh mar

Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
y le empiece a faltar aquella transparencia,
aquel arranque igual al tuyo, aquello
que era tan parecido a tu oleaje.
Han pasado los años por mí, sus duras olas
han mordido la piedra de mi vida,
y al viento de este ocaso playero ya la miro
doblándose en las húmedas arenas.
Tú, no; tú sigues joven, con esa voz de siempre
y esos ojos azules renovados
que ven hundirse, insomnes, las edades.

Rafael Alberti

17 de marzo de 2009

Quisiera estar solo en el Sur



Quizá mis lentos ojos no verán más el Sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire
Con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.
El Sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.
En el Sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

Luis Cernuda

12 de marzo de 2009

Pero que solo te veo, torero

Solo, pero qué solo te veo,
torero en el amarillo albero.
Cuando te abres de capote
en verónicas de ensueño.
Solo, pero qué solo te veo,
cuando tu cintura danza
en el reloj del tiempo.
Solo, tú siempre solo,
desgarrando poesías
que lloran en mi recuerdo.
Solo y tú siempre solo,
porque en la soledad de tu toreo
aprendí el estremecimiento
del sentir del sentimiento...

11 de marzo de 2009

Pronuncio Amor - Rafael Guillén



Vengo de no saber de dónde vengo
para decir amor, sencillamente.
Para pensar amor, sobre la frente
sostengo qué sé yo lo que sostengo.
Para no detener lo que detengo
siembro en surcos y versos mi simiente.
Para poder subir, contra corriente,
tengo sujeto aquí, no sé qué tengo.

Venir es un recuerdo, si se llega.
Pensar es una huida, si se toca.
Sembrar es una historia, si se siega.
Sólo acierta en amor quien se equivoca
y entrega mucho más de lo que entrega.
Después, toda esperanza será poca.

6 de marzo de 2009

LA COGIDA Y LA MUERTE (Llanto por Ignacio Sánchez Mejía)

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico García Lorca

22 de febrero de 2009

De aquel amor guardo siempre...

De aquel amor guardo siempre,
como reliquias sagradas
una rosa y un recuerdo
un suspiro y una lágrima.
Misterios de mi ternura:
guardo lo que nadie guarda.
Óyeme: duerme la rosa
de un libro en las hojas pálidas
la contemplo, y de tu imagen
nace el recuerdo del alma;
y del recuerdo, el suspiro;
y del suspiro, la lágrima

Alvarez Quintero

14 de febrero de 2009

El desertor


Señor Presidente. Voy a escribirle una carta, que quizá usted lea, si dispone de tiempo. Acabo de recibir mis papeles militares para irme a la guerra antes del miércoles por la tarde. Señor Presidente, me gustaría no tener que hacerlo, pues no estoy en la tierra para matar a pobres gentes. No es por molestarle, pero he de comunicarle la decisión que he tomado. Voy a desertar. Después de haber nacido, he visto morir a mi padre. He visto partir a mis hermanos y llorar a mis hijos. Mi madre sufrió tanto que ya está en su tumba. Y se burla de las bombas. Y se burla de los gusanos.
Cuando estaba prisionero, me quitaron a mi mujer. Me quitaron mi alma. Y lo más querido de mi ayer. Mañana muy temprano, voy a dar con la puerta en la nariz a los años muertos, y me iré por los caminos. Mendigaré para vivir por los senderos de Francia. Desde Bretaña hasta Provenza. Y les diré a las gentes: No obedezcáis. No lo hagáis. No vayáis a la guerra. Negaros a partir.
Si hay que dar la sangre, id vosotros a dar la vuestra. Usted es buen apóstol, Señor Presidente. Si me hace perseguir, prevenga a los soldados que yo no iré armado, y podrán tirar sobre mí.

Boris Vian

1 de febrero de 2009

La sonrisa

Navegando por el entramado de Internet me encontré con estas bellas palabras de Mahatma Gandhi sobre la sonrisa. A veces una cosa tan simple y bella como ésta y que tan poco cuesta se nos olvida ponerla en práctica.

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben,
sin empobrecer a quien la da.
No dura mas que un instante,
pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los mas deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar,
pues son cosas que no tienen valor,
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien
que no sabe dar una sonrisa mas,
sea generoso, dele la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.

Mahatma Gandhi.


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