Dejad que allí, me pierda

Este micro-poema me lo auto regalo por ser un día especial: medio siglo, me contempla. Siempre suelo componer y buscar una imágen acorde con el contenido del verso, en este caso fue al contrario, a una de mis fotografías, le busqué las palabras de las que surgieron estos versos. Espero os guste, al igual que a mí.



Dejad que me pierda,

Que me vacíe en río;

Allá, donde el agua

Da forma a la piedra,

Donde germinan brillos,

Entre la espuma blanca;

Dejad que allí, me pierda

Y que en un sereno remanso

Aguarde del sutil hado,

Mi final incierto.


Francisco J. Gil

Deja


Deja que el reflejo de tus ojos
Sea luz guía de mis pasiones:
Te deseo...
Que acaricie la delicada flor
Custodia de los tallos de tus dedos:
Te toco...
Que de tu boca libe, licor de ambrosía;
El que mana sólo en tu beso:
Te bebo...
Y deja hacer mio tu cuerpo;
Allá, donde el deseo se hace verso:
Te desnudo...
Abrazo a la noche, colgado de tus senos;
Dos cuerpos sudan, se agitan:
Te tengo...
Las palabras huyen del momento
Y los gemidos son, tan solo silencios:

Te siento...

Apéndice soy de tu cuerpo;
Tú y yo juntos, por siempre uno:
Te amo...


Francisco J. Gil

El mar, la mar...


El mar, la mar...
En tres letras;
La inmensidad.
Digo mar y digo libertad.
El mar, la mar...
Eres él y eres ella.
Mar, mi mar...
De todos, de nadie,
Eres libre, eres presa,
Mar ancha, mar arbolada,
Mar en bonanza, cerrada,
De batalla, de fondo,
De leche, de leva,
De viento...
¡Oh mar, mi mar!
Eres tú y soy yo,
Eres canto, poema...
Mar, sin ti nada sería.
Dime mar ¿quién eres?
Soy mar de dudas;
Aro en la mar,
Me arrojo a la mar,
Hablo de la mar,
Me hago a la mar,
Y te picas y quiebras.
Sobre la mar;
Rizos de olas,
Sobre la piedra;
Espuma de plata.
Mar, mi mar...
Eres Presencia mar.
Lloro lágrimas de mar,
Río en tus vientos.
Eres vida, eres mar,
Por ti vivo y muero.
Amo la mar;
El mar, la mar...
Y cuando muera,
Seré polvo;
Mas polvo de mar.

Francisco J. Gil

Dama Luna



Y a la luz de la Luna: La dama,
Oculta tras el velo de la noche negra;
Carne desnuda, perfume de brisa.
Trémula Luna con garras de gata,
De sus silencios saben las presas.

***

Pero su cara es de nácar,
Piel de plata y traicionera,
Reflejos de Luna la delatan
Y aún así con destreza fiera
Da caza a sueños y quimeras.

***

Porque de su mirada emana
Luz-ungüento de amor añejo;
Que sobre la piel derrama
Con labios rojos de terciopelo;
La dulce sustancia en un beso.

***

Eres Dama de Luna
Pálida cara que embruja
Con luceros de ojos moros;
Los temo cuando me buscan
Y cuando no, los añoro.


Francisco J. Gil

Obsesiones negras


Me gusta pasear por el ayer,
Agarrado a la mano de aquel momento
En que estando huérfano de amor
Me llegaron tus dos ojos negros.
Sin hablar dijeron te quiero
Haciendose motivo de mi existir.
Tus ojos son grandes y oscuros,
Como dos cielos negros,
Ojos negros que de mí lo son todo.
Cuando los miro, en ellos veo
Cada momento que vivo y siento;
Que estoy triste
¡En tus ojos negros!
Que ahora río
¡En tus ojos negros!
Que grito, que amo, que odio...
En tus ojos negros;
¡Haga, piense ó diga allí estoy yo!
¡Siempre en tus dos ojitos negros!
Dan fe, son notarios en el Tiempo.
Sueño con dos profundos ojos negros,
Y es por su culpa por lo que soy reo
Obsesiones negras que me tienen preso
¿Mi delito? locamente amarlos
¿Mi condena? La que me impongan ellos
¡Qué me importa! con tal de no perderlos.
Pero sabed ojos negros
Que ha de llegar el fatídico día
Que cerrando los míos muera.
Y si existe Dios y Cielo
Me encuentre a San Pedro
Y entonces quizás me diga;
Cuéntame tu historia
Y yo responda sonriendo;
¿Mi historia?:
¡Dos ojos negros!


Francisco J. Gil

Quiero...



Quiero guardarte en el recuerdo
LLenar el vacío que tu ausencia dejó
Quiero arrancar el dolor del alma;
Hiedra venenosa que me aprieta y ahoga.


Ser un mar de dorados trigos,
Y sentir en la caricia del viento
La mano de tu aliento vivo.


Desde la tierra que piso,
Elevar la vista al cielo,
Para que allá vuele el deseo;
Ave nexo de nuestros dos mundos.


Cruzar el puente de la añoranza
Despojar de su poder al tiempo
Y poder fundir de nuevo
tu corazón latiendo al mío.


Soñar que no es sueño,
Sentir que aún te tengo;
Quiero...

Francisco J. Gil

Rafael Álvarez, el brujo - Las palabras


Las Palabras


Las palabras ya existían en un principio
y en ellas habías vida y luz,
pero la luz brilló en las tinieblas
y las tinieblas no las comprendieron...
Hay palabras y palabras...
palabras dichas con seseo,
palabras dichas con ceceo...
El que tiene el don de la palabra
también tiene el del silencio...
Me gusta jugar con las palabras;
rodar con las palabras
y hasta aquí vine,
por el amor de la palabra...
Como dijo el poeta:
Las palabras son dulces andrajos
de un linaje de principes...

(basado en las palabras de El Brujo por Francisco J. Gil)

Siesta


A la sombra en un patio andaluz
como relucientes hilos de fina plata
va fluyendo el agua pura y fresca en la fuente.
¡Qué plácido el sonido!¡Qué dulce la melodía!
Música celestial, sosiego del alma a la que adormece y calma.
Mientras a lo lejos, se escucha el rasgado de una guitarra
y un quejío flamenco que va cortando de parte a parte la garganta.
Por testigos rosas, geránios y claveles;
zarcillos reluciendo sobre la cal blanca de las paredes.
Lo demás silencio, silencio y verde.
¡Calla!...¡no digas nada! solo escucha...
Cierra los ojos y abre los sentidos, ¡huele!...
Perfumes a jazmínes y azahares acuna el aire.
Mientras en la torre del campanario
tañe la vieja campana ¡tan,tan,tan...!
Son cinco las veces que en lo alto suena.
Cinco de la tarde ¡Habráse visto hora más torera!
¡Y qué calor hace! es verano y todo invita al sueño.
¡Vayan con Dios señores...y la compaña!
¡Descansen en paz...pero sólo por un tiempo!
Que yo me retiro pa'mi patio, ya me voy pa'dentro
que en esta santa tierra a horas como éstas,
¡Hasta los perros van y duermen la siesta!.

Francisco J. GIl


No hay día sin noche...

No hay día sin noche
ni noche que no tenga estrellas
y engarzada en su negro manto,
reluciendo entre todas ellas:
surges tú, como la más bella.
¡Mírate, ahí estás!
¡Cómo no verte!
¡Cómo no sentirte!
¡Cómo no quererte!
Una noche más te cuelas entre los visillos
de mi alma que por tí se hace ventana;
esa que siempre encontrarás entreabierta...
dejando que tu luz sea la caricia para la piel que allí espera,
beso para este hombre-niño que se cree poeta.
De tí el humilde corazón, de tí este juguete de hojalata
que haces tuyo cuando cada noche con él juegas
y mío cuando con el despertar del nuevo día tú le dejas...


Francisco J. Gil

Hoy te vi luna...


Hoy te vi luna con tu noche y tus luceros:
luceros tus ojos, luna tu cara, noche tu pelo.
Hoy te vi y no pude decir nada.
Silencio, sólo silencio y una mirada
que temerosa se desvanecía en la distancia.
¡Ay! si pudiera de tu noche ser estrella
para poder quedar prendido en ella,
navegante del beso que arribe en tu luna,
celoso guardián de tus dos luceros negros.
¡Ay! si yo pudiera...
Hoy te vi luna con tu noche y tus luceros:
luceros tus ojos, luna tu cara, noche tu pelo.
Hoy te vi y no pude decir nada.
De amor la costura en mis labios,
de amor el nudo en la garganta;
de la pupila surgió la sutíl mirada,
tímida voz de mí la esperanza:
llamándote, gritándote, llorándote...
mientras allí, el resto de mi ser,
complice de esta secreta pasión;
en sacro silencio amandote...


Francisco J. Gil